Bienestar integral: ¿cómo estás de verdad?

Mujer dedicándose un momento de calma para observar cómo se siente

Bienestar integral. Dos palabras que pueden sonar muy bien cuando las leemos juntas. Pero hoy no quiero hablarte de cómo estar mejor, ni darte una lista de cosas que deberías cambiar.

Quiero empezar por algo mucho más sencillo.

¿Cómo estás de verdad?

No cómo estás para seguir trabajando. No cómo estás para ocuparte de los demás. No cómo estás para llegar al viernes, terminar lo pendiente o continuar haciendo todo aquello que haces cada día.

¿Cómo estás tú?

A veces confundimos estar bien con poder seguir

Hay preguntas que contestamos casi sin pensar. Alguien nos pregunta cómo estamos y respondemos «bien». Y probablemente no estamos mintiendo.

Seguimos trabajando, atendiendo llamadas, haciendo la compra, organizando la casa, resolviendo imprevistos, quedando con alguien, preparando lo de mañana… seguimos funcionando.

Pero hay una diferencia enorme entre estar mal y no estar del todo bien.

Quizá últimamente estás más cansada. O te cuesta concentrarte. Duermes, pero no siempre sientes que hayas descansado. Hace tiempo que quieres empezar a moverte un poco más y nunca encuentras el momento. Tienes días estupendos y otros en los que cualquier pequeña cosa parece requerir un esfuerzo enorme.

No tiene por qué haber un gran problema detrás de todo esto. A veces, simplemente, llevamos tanto tiempo adaptándonos a nuestro ritmo de vida que dejamos de preguntarnos cómo nos está sentando.

No esperes a estar mal para empezar a preguntarte cómo estás.

Tu cuerpo lleva todo este tiempo contigo

A veces pienso que el cuerpo tiene una paciencia infinita con nosotras. Nos acompaña cuando corremos, cuando descansamos poco, cuando comemos deprisa, cuando tenemos la cabeza en tres sitios a la vez y también cuando atravesamos momentos emocionalmente difíciles.

Y mientras nosotras seguimos, él también sigue.

Por eso me parece tan importante empezar a observarlo antes de que necesitemos que grite para prestarle atención. No para vivir pendientes de cada sensación ni para buscar constantemente qué puede estar mal, sino para recuperar una relación mucho más sencilla con nosotras mismas: escucharnos.

Ya hablamos de esa relación entre lo que sentimos y cómo lo vivimos físicamente en Emoción, cuerpo y energía, porque para mí resulta cada vez más difícil entender el bienestar cuando intentamos separar continuamente unas partes de otras.

Mujer caminando al aire libre como parte de su bienestar integral

Bienestar integral: quizá no podamos mirarnos por partes

Para mí, ahí empieza a tener sentido hablar de bienestar integral. No como una palabra bonita ni como la búsqueda de un estado perfecto, sino como una forma de recordar que todo lo que somos convive en la misma persona.

Cómo descansamos. Cómo nos alimentamos. Cuánto nos movemos. Lo que sentimos. Lo que pensamos. El entorno en el que vivimos. Nuestra energía. Las relaciones que sostenemos. El tiempo que nos dedicamos y también todo aquello que llevamos demasiado tiempo posponiendo.

Un paseo puede parecer poca cosa hasta que descubres cómo cambia tu día cuando sales a caminar. Dormir un poco mejor puede modificar la forma en la que afrontas la mañana. Una conversación puede aliviar algo que llevabas días rumiando. Y diez minutos de silencio pueden ayudarte a darte cuenta de que estabas agotada antes incluso de saberlo.

Quizá por eso no creo demasiado en esas fórmulas que nos dicen que para cuidarnos tenemos que hacerlo todo bien. Me interesa mucho más descubrir qué te ayuda a ti a estar bien y cómo puedes sostenerlo cuando llega la vida normal.

De hecho, cuando hace unos días hablábamos de volver a la rutina sin volver a perderte por el camino, la pregunta que te dejaba era precisamente qué pequeña cosa del verano querías conservar.

Hoy quiero llevarla un poquito más lejos: ¿sabes por qué esa pequeña cosa te hacía bien?

Observar no significa buscar algo que esté mal

Esta diferencia me parece especialmente importante.

Porque cuando empezamos a prestar atención a nuestro bienestar podemos caer fácilmente en otra trampa: convertir el autocuidado en una búsqueda permanente de problemas. Analizarlo todo. Medirlo todo. Intentar corregirlo todo.

Y no es esa la mirada que quiero para Rayos Angelicales.

Observar también puede ser reconocer lo que ya funciona. Descubrir que caminar te sienta bien. Que necesitas más silencio del que creías. Que determinados ritmos te agotan. Que hay alimentos o hábitos que quieres revisar. Que necesitas recuperar algo que habías abandonado o, sencillamente, darte cuenta de que hay áreas de tu vida que están mucho mejor de lo que pensabas.

La observación no debería alejarnos de nosotras mismas. Debería ayudarnos a hacernos mejores preguntas.

Mujer escribiendo y observando cómo se siente como parte de su bienestar integral

A veces una herramienta puede ayudarte a mirar desde otro lugar

Quizá por eso últimamente estoy incorporando también nuevas formas de observación dentro de mi manera de acompañar.

No porque crea que una máquina pueda decirnos quiénes somos. Ni porque quiera que vivamos buscando continuamente algo que corregir. Me interesan cuando pueden convertirse en un punto de partida para observar, preguntar y comprender nuestro momento desde una mirada más amplia.

Escáner Bio-Cuántico como herramienta complementaria de observación del bienestar integral

A veces una herramienta no necesita darte todas las respuestas. Puede ser suficiente con que te ayude a mirar desde otro lugar y hacerte nuevas preguntas.

Si quieres conocer con más detalle cómo lo integro dentro de esta mirada de bienestar, puedes descubrirlo aquí:

✨ Conocer el Escáner Bio-Cuántico

Y aquí quiero ser especialmente clara: no sustituye una valoración médica ni lo utilizo para diagnosticar enfermedades. Para mí, su lugar está en la observación y en la conversación que puede surgir después. Porque a veces un dato, una pregunta o algo que llama nuestra atención nos sirve precisamente para hacer aquello que tantas veces olvidamos: parar y mirarnos.

Después habrá cosas que no necesiten ningún cambio. Otras que podamos trabajar desde nuestros hábitos cotidianos. Y, si aparece algo que requiere una valoración sanitaria, ese será el lugar al que habrá que acudir.

No necesito que una herramienta tenga todas las respuestas. De hecho, cada vez me interesan menos las herramientas que pretenden tenerlas.

Quizá hoy no necesites cambiar nada

Puede que hayas llegado hasta aquí esperando que terminara dándote cinco hábitos para mejorar tu bienestar integral.

No voy a hacerlo.

Porque quizá hoy no necesites empezar una dieta, apuntarte al gimnasio, meditar todos los días, dormir ocho horas perfectas y reorganizar tu vida entera.

Quizá hoy sea suficiente con observar.

Preguntarte cómo estás cuando nadie espera una respuesta rápida. Notar cómo está tu cuerpo. Pensar cuándo fue la última vez que hiciste algo simplemente porque te sentaba bien. Recordar qué llevas semanas diciendo que necesitas y sigues dejando para después.

Y elegir una sola cosa.

Una que puedas cuidar también el lunes. También cuando tengas trabajo. También cuando la agenda se complique. También cuando septiembre deje de sentirse como un comienzo y vuelva a ser simplemente vida.

Mujer disfrutando de un momento de calma como parte de su bienestar integral

🌿 Antes de seguir, quiero dejarte una pregunta

Si durante unos minutos dejaras de pensar en todo lo que tienes que hacer… ¿cómo dirías que estás de verdad?

Quizá necesites un pequeño espejo

Y quizá después de leerme estés pensando: «Vale, Silvia, pero no sé muy bien cómo responder a esa pregunta».

Lo entiendo. Cuando llevamos mucho tiempo funcionando de una determinada manera, no siempre resulta sencillo saber por dónde empezar a mirar.

Precisamente por eso creé el Test Reflejo Vital.

No para decirte qué te pasa. No para darte una etiqueta. Y tampoco para decidir por ti qué deberías cambiar.

Solo para ofrecerte un pequeño espejo desde el que empezar a observarte.

🌿 Antes de terminar… quizá también te preguntes

🌿 ¿Qué significa realmente bienestar integral?

Es una manera de mirar nuestro bienestar teniendo en cuenta que cuerpo, emociones, mente, hábitos, entorno y energía forman parte de una misma experiencia. No significa que todas las áreas tengan que estar perfectas, sino aprender a observar cómo estamos en conjunto.

🪽 ¿Tengo que cambiar todos mis hábitos para empezar a cuidarme?

No. Muchas veces intentar cambiarlo todo a la vez solo convierte el autocuidado en otra obligación. Puedes empezar observando qué pequeña acción te ayuda realmente y si puedes hacerle un espacio sostenible en tu vida cotidiana.

🚶‍♀️ ¿Caminar también puede formar parte de mi bienestar?

Sí. Cuidar el cuerpo no tiene por qué significar seguir una rutina deportiva concreta. Caminar, moverte con regularidad o encontrar una actividad que disfrutes puede formar parte de una relación más consciente y sostenible con tu cuerpo.

✨ ¿Para qué utilizas el Escáner Bio-Cuántico?

Dentro de Rayos Angelicales lo incorporo como una herramienta complementaria de observación dentro de una mirada integral del bienestar. No sustituye una valoración médica ni se utiliza para diagnosticar enfermedades. Puedes conocer con más detalle cómo lo planteo en la página dedicada al Escáner Bio-Cuántico.

La próxima vez que alguien te pregunte cómo estás, seguramente volverás a responder «bien».

Pero quizá, aunque solo sea durante unos segundos, puedas hacerte la pregunta una segunda vez.

¿Cómo estoy de verdad?

Puede que no tengas la respuesta todavía.

Parar para escucharla ya es una forma de empezar.

Silvia Cortés
Rayos Angelicales 🪽

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